ME COMPLACE DARLES LA BIENVENIDA A MI BLOG.

ESTE BLOG TRATARÁ DEL DOLOR, TANTO DESDE EL PUNTO DE VISTA FÍSICO COMO PSICOLÓGICO, AUNQUE SE MENTARÁ MÁS ESTA ÚLTIMA PARTE YA QUE CONSIDERO DICHOS FACTORES PSICOLÓGICOS COMO LOS MÁS IMPORTANTES EN EL CONJUNTO DEL DOLOR DEBIDO A LO QUE IMPLICA Y QUE EN ESTAS ENTRADAS SE PLASMA

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MODOS DE EXPRESIÓN DEL DOLOR



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La comunicación del dolor puede ser (o no) intencional, con medidas verbales y no verbales, que conllevan cierta diferenciación. Los índices de comunicación no verbal suceden espontáneamente sin un acto de atención. Sin embargo, una especie es capaz de comunicar intencionada y vocalizadamente este dolor, por ejemplo, el autoinforme humano.

Comunicación verbal y otras formas de autoinforme

Las formas más comunes de autoinforme del dolor residen en el uso del lenguaje, hablando o escrito, aunque también existen otras formas de comunicación del autoinforme, que incluye un acto deliberado de comunicación del dolor hacia otra persona.

La comunicación verbal y el autoinforme son, a menudo, descritas como una representante del “estándar” para el entendimiento del estado subjetivo del dolor.

Lo ideal sería tener un buen y validable sistema de medidas. Se reconoce que una mínima variación en los cuestionarios psicométricos conlleva respuestas muy dispares. Por ejemplo, Schwartz (1999) ha demostrado que el menor de los cambios en las palabras, puede afectar a la respuesta obtenida.

Es difícil comparar niveles de dolor expresados por distintas poblaciones de pacientes.
Comunicación no verbal

Es menos propensa a la distorsión ya que es, comparada con la comunicación verbal, más automática, lo que reduce su independencia de los procesos conscientes y de la mediación cognitiva. Este tipo de expresión incluye reacciones faciales, vocalizaciones paralingüísticas, movimientos del cuerpo o de los miembros, la actividad fisiológica visible y otros aspectos no verbales del discurso (o conversación), como el volumen o el timbre utilizado. Estas manifestaciones juegan un papel muy importante en la comunicación del dolor, pero es imprescindible y vital cuando el autoinforme no está disponible (como en el caso de bebés o personas con discapacidades cognitivas severas).

La expresión facial es reconocida como particularmente importante, ya que juega un papel crucial en los intercambios sociales normales y puede contener una gran información destacable. Las caras son extremadamente plásticas, tendiendo a cambiar rápidamente, y pueden representar un campo de estados dramáticos. El Sistema para la Codificación de la Acción Facial proporciona un sistema basado anatómicamente, diseñado para una descripción de los movimientos faciales que originan las expresiones faciales: entrecerrar los ojos, subir las mejillas , parpadeo, elevación del labio superior, descenso de la mandíbula y la separación de los labios son las acciones más comúnmente relacionadas con el dolor.

Algunas pruebas muestran que hay diferencias reales en las específicas acciones faciales y su cronometraje entre espontáneas y falsas exhibiciones del dolor, y hallazgos han indicado que la gente no puede suprimir totalmente las reacciones del dolor físico. Los observadores pueden distinguir entre expresiones de dolor genuinas, suprimidas y exageradas.

La conducta no verbal representa la única forma de expresión del dolor para el conocimiento del dolor en poblaciones que no tienen el lenguaje como un tipo de comunicación viable (ej.: bebés, niños y adultos con problemas cognitivos y severas discapacidades psicológicas, ancianos padecientes de demencia senil).

La comunicación no verbal del dolor ha sido explorada sustancialmente en bebés, que expresan la aflicción a través del llanto principalmente, así como de la expresión facial y movimientos de cuerpo y miembros. El Neonatal Facial Studying Coding System ha sido desarrollado como medida del dolor de los bebés. El patrón de la expresión del dolor en bebés es: ojos entrecerrados, boca abierta, ceño fruncido (exageradamente). Vocalizaciones: el paciente puede gritar, quejarse, o expresar vocalmente su aflicción cuando sienten dolor. Varios estudios han examinado la validez de una serie de comportamientos asociados con el dolor (ej: posición de defensa, frotar el área afectada...).