Parece claro que un modelo comprensivo del dolor debe incluir el dominio interpersonal. En bastantes papeles/roles hemos desarrollado un modelo de comunicación del dolor. Este modelo puede ser usado, por ejemplo, para examinar la expresión facial del dolor, para superar las barreras sociales hacia el óptimo cuidado de bebés y niños, y para diferenciar los usos y funciones del autoinforme y las métodos de observación de las medidas del dolor.
El modelo se basa en la formulación inicial de Rosenthal (1982). En dicho modelo, la experiencia del dolor es codificada en hechos/acciones particulares del comportamiento expresivo, que puede ser descodificado por los observadores, quienes sacan conclusiones acerca de la experiencia del emisor.
El trauma tisular instigaría la experiencia del dolor. Las reacciones del comportamiento/conducta pueden (o no) evidenciar a los observadores o asistentes, que pueden (o no) proporcionar cuidados. La fila de arriba del gráfico describe determinantes intrapersonales en las respuestas y acciones de personas aquejadas de dolor en el cuidado potencial. La fila de abajo representa el medioambiente o contorno y la función social como factores contextuales que determinan la experiencia subjetiva del dolor y la actitud de la persona aquejada de este, al igual que el juicio y
las acciones del observador.
Los procesos psicológicos tienen complejos determinantes en la genética, nutrición y experiencia, influyendo también la historia social de cada individuo.
Los programas motores reflejan ambas capacidades biológicas y cognitivas (del aprendizaje) de las reglas sociales; las específicas de cómo uno debe comportarse para optimizar el cuidado de los otros y no violar los estándares de la normativa social.

El modelo se basa en la formulación inicial de Rosenthal (1982). En dicho modelo, la experiencia del dolor es codificada en hechos/acciones particulares del comportamiento expresivo, que puede ser descodificado por los observadores, quienes sacan conclusiones acerca de la experiencia del emisor.
El trauma tisular instigaría la experiencia del dolor. Las reacciones del comportamiento/conducta pueden (o no) evidenciar a los observadores o asistentes, que pueden (o no) proporcionar cuidados. La fila de arriba del gráfico describe determinantes intrapersonales en las respuestas y acciones de personas aquejadas de dolor en el cuidado potencial. La fila de abajo representa el medioambiente o contorno y la función social como factores contextuales que determinan la experiencia subjetiva del dolor y la actitud de la persona aquejada de este, al igual que el juicio y
las acciones del observador.
Los procesos psicológicos tienen complejos determinantes en la genética, nutrición y experiencia, influyendo también la historia social de cada individuo.
Los programas motores reflejan ambas capacidades biológicas y cognitivas (del aprendizaje) de las reglas sociales; las específicas de cómo uno debe comportarse para optimizar el cuidado de los otros y no violar los estándares de la normativa social.



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