ImprimirUna variedad de variables sociales, psicológicas y de disposición, influyen tanto en la expresión del dolor como en su experiencia. La expresión del dolor es, a menudo, precedida mejor por factores psicológicos que por físicos o factores médicos.
Incluso la simple cuestión de preguntar a gente de proporcionar autoinformes de dolor podría centrar la atención en el estado de dolor exacerbándolo.
Las diferencias de género en la expresión del dolor están presentes desde la infancia y antes de que un patón de reacción pueda ser aprendido. Esto sugiere la presencia de diferencias constitucionales en la expresión del dolor.

Culturizarse ha causado también un gran impacto en la expresión del dolor. Los hombres a menudo restan importancia a la expresión del dolor debido a expectaciones sociales, religiosas y culturales. Los hombres que eran más masculinos fueron más tolerantes al dolor (Otto & Dougher, 1985).
Pero también hay una evidencia que apoya la presencia de mecanismos hormonales y biológicos que podrían hacerse valer en las diferencias de expresión y experiencia del dolor en cuanto al género.
Hay una variedad de otros factores intraindividuales que también pueden afectar a la expresividad del dolor.


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